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¿Sabías que esta hermosa planta es de origen Mexicano?

La flor de nochebuena, es sin duda la flor más bella del mundo, su nombre en náhuatl es tlaxóchitl, que significa “flor que se marchita”. Los aztecas la llamaban cuetlaxóchitl cuyo significado es el de “flor color de fuego” pues para ellos simbolizaba la sangre de los sacrificios que los indígenas ofrendaban al sol para renovar sus fuerzas. El sur de México,  fue la cuna de una de las flores más emblemáticas de la Navidad. Sus pétalos de color rojo encendido, así como el verde de sus hojas, han pasado  a colorear  las festividades navideñas de todo el mundo, sumándose a los ya conocidos adornos navideños, coronando  los hogares haciéndolos cálidos y acogedores.

Su descubrimiento:

Es poca la documentación que se  puede encontrar sobre su origen, pero existe una, que  guarda un estimable valor, por conservarse de forma oral, se ha pasado de labios a oídos durante generaciones y es la de que uno de los notables Emperadores  llamado Moctezuma, fue quien la descubrió y la recogió de una pequeña colina de las tierras del sur de México, llamada Taxco en el  estado de Guerrero.

El joven Emperador,  fue quien encontró la bella flor y decidió llevarla a los jardines de su Palacio, en la ciudad de Tenochtitlan. Los cultivadores de flores aztecas,  amorosamente la cuidaron, quedando cautivados por su belleza, y la emplearon para sus ceremonias religiosas de invierno, ellos fueron quienes  la llamaron cuetlaxochitl, la flor color de fuego, por  sus pétalos encendidos de color rojo escarlata.

Propiedades curativas de la flor

Tiene tantos nombres como atributos. Es conocida en Sudamérica como la flor del inca, Estrella de navidad, Estrella federal, Flor de navidad, Flor de Pascua, Nochebuena, Pastora y Poisettia en los Estados Unidos en honor a su divulgador.

En 1834 recibió su nombre científico, “Euphorbia pulcherrima”, en dicho nombre, se incluyó la definición  de “la más bella”. Euphorbiam (Serie de plantas que contienen latex en su sabia y Pulcherrima, es  la definición de lo más bello.

En la clasificación de plantas, creada por los médicos aztecas y recogida por el fraile Bernardino de Sahagún, mencionaba varias propiedades de la noble planta, así como de la flor.

Entre ellas, la leche se utilizaba para curar infecciones cutáneas, heridas,   hinchazones generadas por picadura de gusanos,  afecciones respiratorias, anginas o tos. En las mujeres, la infusión de sus hojas, era utilizada para aumentar la cantidad de leche. Entre otras aplicaciones, era utilizada para fabricar tintura roja y utilizarla  como cosmético, pigmento de pieles y algodón, así como colorear códices, que aún a la fecha, se puede apreciar en ellos dicha tonalidad.

 El origen del nombre  “flor de nochebuena”

La flor de pétalos color de fuego, recibió el  nombre de  “flor de noche buena” o “flor de Pascua” en el siglo XVII,   por monjes franciscanos, que la utilizaban  para  adornar los altares de los primeros templos, las procesiones conmemorativas de la navidad y la fiesta del Santo Pesebre, hoy muy arraigada en la localidad de Taxco Guerrero, porque es de las pocas plantas que  florecen en invierno y climas fríos.

La flor de pétalos color de fuego, recibió el  nombre de  “flor de noche buena” o “flor de Pascua” en el siglo XVII, la nochebuena se usó por primera vez en las fiestas navideñas en ese siglo, en Taxco, Guerrero. Un grupo de monjes franciscanos recolectó estas vistosas flores en los campos cercanos, porque era de las pocas plantas que florecían de forma silvestre en temporada de invierno y clima frio, para enmarcar una procesión conmemorativa de la Natividad, llamada Fiesta del Santo Pesebre. Durante la Colonia, la sociedad novohispana comenzó a usarlas para engalanar sus nacimientos y formar guirnaldas decorativas. A partir de entonces, la cuetlaxóchitl ha estado ligada a la Navidad en nuestro país.

Desde el siglo XIX, la flor de nochebuena forma parte del ornato de los templos europeos en las fiestas navideñas.

Su llegada a Europa

Fue en el siglo XVII que fue  llevada a Europa por su belleza y aceptación, en el siglo XIX, -de acuerdo con algunos historiadores-, comenzaron a utilizarla en el Vaticano.  La  flor formó parte del ornato de los templos religiosos, en las fiestas navideñas y se sabe que la Basílica de San Pedro, fue adornada con Cuetlaxóchitl, la noche del 24 de diciembre de 1899, provocando la admiración de todos los visitantes por la belleza de la misma.

 

Poinsett el divulgador  que la hizo famosa

Joel R. Poinsett, quien fue embajador de Estados Unidos en México, de 1825 a 1829, conoció nuestra flor cuando viajó a Taxco y visitó la Iglesia de Santa Prisca, engalanada con decenas de hermosísimas nochebuenas con motivo de la Navidad. Quedó tan fascinado con su exótica belleza, que se llevó algunos ejemplares para cultivarlos en sus invernaderos de Greenville, Carolina del Sur, donde le dio su apellido llamándola “Poinsetia” y fue así como se le conoció en los Estados Unidos y algunos países de Europa, donde dicho diplomático la envió como presente diplomático.

Poinsett, era amante de la botánica, admiró tanto la flor, que cuando la conoció en su estancia en México,  se la llevó  para estudiarla y adaptarla a las regiones frías de Carolina del Sur, particularmente en Charlestonville. Robert Poinsett,  se dedicó a cultivarla con gran esmero en su invernadero y fue obsequiándola a sus amistades. Desde entonces, la flor de nochebuena fue conocida en muchas partes del Mundo.

 

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