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“Es un error estar con Obrador” y “¡México no te duermas así empezó Venezuela!” fueron algunas de las consignas que se escucharon.

Aunque Ximena llegó temprano al Paseo de la Reforma tardó casi media hora en encontrar estacionamiento. Los cortes a la circulación para permitir el paseo ciclista en la avenida más turística de la capital mexicana y su poco conocimiento de la zona la hicieron dar varias vueltas en las calles aledañas hasta que por fin encontró lugar a dos cuadras del Ángel de la Independencia.

Desde hace unos días había compartido en su Instagram historias para invitar a sus seguidores a marchar este domingo en contra de la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México(NAICM) en Texcoco. Por eso, el sábado terminó temprano la fiesta para no desvelarse y estar fresca para marchar por lo que considera un abuso del presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

 Manejó desde su casa, al poniente de la ciudad, y se encontró con María Fernanda, su mejor amiga de la universidad, quien llegó 10 minutos después porque vive más lejos, al sur de la CDMX. Ninguna pasa de los 22 años y esta es la prima marcha en la que participan.
 
Lo que más les sorprendió cuando arribaron al histórico monumento fue ver que buena parte de los asistentes portaban carteles y mantas donde expresaban sus reclamos y ellas tenían las manos vacías. Trataron de buscar una papelería cercana pero desistieron cuando una señora sexagenaria les ofreció cargar globos blancos con la leyenda: “Sí NAIM Texcoco”.

Esperaron por casi una hora, a veces abajo del sol, a veces bajo la sombra de un árbol, para que iniciara la movilización. Aprovecharon ese tiempo para tomarse selfies entre los manifestantes con el Ángel de fondo y ponerse bloqueador solar en varias ocasiones, mientras aprendían las consignas que usarían a lo largo de la caminata. Así lo hicieron.

A las 11 de la mañana, cuando inició la marcha, se colocaron en uno de los contingentes de avanzada, justo detrás de una manta negra que decía “NO mas consultas a MODO (sic)”, y comenzaron a gritar en repetidas ocasiones: “¡Sí al aeropuerto! ¡Sí al aeropuerto!”. De esa forma, comenzaron emocionadas su primera manifestación.

Desde el inicio de su campaña, AMLO se mostró a favor de construir el aeródromo en Santa Lucía y cancelar la construcción en Texcoco porque, en sus palabras, la obra representaba un ecocidio que sólo beneficiaba a un puñado de empresarios y además los contratos otorgados estaban manchados por la corrupción.

 Por ello, a finales de octubre, se realizó una consulta para saber qué sede prefería la gente para el nuevo aeropuerto. Santa Lucía ganó por casi el 70 por ciento de los votos. Las redes sociales se polarizaron: mientras unos aplaudían los resultados otros decían que la cancelación del proyecto en marcha generaría desempleo y frenaría el progreso del país.
 

De inmediato, una decena de organizaciones sociales, entre ellas el Movimiento Pro Vecino, la red de Abogados por la Justicia, Salvemos las Dos Vidas, Alto al Secuestro, la Fundación Tomás Moro y Cadena Ciudadana A.C, convocaron a la marcha 11-11-11, en referencia a la fecha y hora en que se realizaría.

Desde que la convocaron, la manifestación se ganó el mote de marcha “fifí”, una palabra que ha comenzado a usarse en México para mofarse de las personas de clase alta. Durante los últimos días los memes y comentarios en las redes calentaron la movilización, porque fue considerada como una protesta de los ricos, o bien, de la derecha para defender sus millonarios negocios que supuestamente se vieron afectados por la cancelación del aeropuerto en Texcoco.

Pero los asistentes, entre ellos Ximena y su amiga Mafer, utilizaron esa burla y la hicieron suya para revertirla. “Soy totalmente fifí”, decía una manta sostenida por una señora que cubría sus ojos de los rayos solares con gafas oscuras.

Algunos de los inconformes no iban solos. Muchos eran acompañados por sus mascotas, sobre todo de perros de distintas razas como el Pastor Ovejero Australiano, Border Collie, Jack Rusell Terrier, Husky Siberiano, Labrador Silver y Pastor Belga Groenendael, que eran sujetados en todo momento por la mano de sus dueños a través de una cadena y en otra una bolsa para recoger sus necesidades.

Los canes seguían el camino de la manifestación que dobló Paseo de la Reforma para incorporarse a la avenida Juárez. Ahí, varios asistentes aprovecharon para comprarles agua en un puesto de periódicos y evitar así la fatiga de los animales. La sirvieron en vasos desechables que rápidamente se quedaron vacíos.

A diferencia de otras marchas realizadas en las mismas calles, en ésta, los locales comerciales no cerraron sus puertas ante el paso de los 5 mil manifestantes contabilizados por la policía que gritaban: “¡Atenco quiere el aeropuerto!”, refiriéndose al poblado que desde hace 17 años se manifestó en varias ocasiones en contra de la obra. También decían: “¡No más consultas corruptas!” y “¡es un error estar con Obrador!”, para contradecir el famoso grito de los seguidores del presidente electo: “¡Es un honor estar con Obrador!”.

Otros más gritaban: “Queremos a Texcoco, no a la imposición de un loco”. “Ni chairo ni fifí, no dividas al país”, mientras sacudían una manta con la imagen virtual del aeropuerto que presentó Enrique Peña Nieto a mitad de su sexenio. Después cantaron el famoso “Cielito Lindo” y luego el Himno Nacional

Pero no sólo protestaron en contra de la cancelación del NAICM en Texcoco, también contra la visita anunciada del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el próximo mes para la toma de posesión como presidente de AMLO: “¡No a Maduro, no al populismo!”, “¡Maduro no eres bienvenido!”. También: “¡México no te duermas así empezó Venezuela!”. “¡No dictadura, queremos democracia!”, eran otra de las consignas que se escuchaba.

Otros portaban carteles con mensajes discriminatorios y racistas. Una mujer de unos 30 años mostraba uno que decía: “No sé quién mordería mi cartulina, si un chairo o uno de la #CaravanaMigrante… Porque resulta que ambos tienen hambre”, escrito en una cartulina negra y rota para simular que estaba mordida.

Una señora de más de 60 años que sostenía un bastón con su mano derecha para apoyarse al caminar mostraba un mensaje en una hoja donde resaltaba la frase: “No + ¡inmigrantes indeseables”. Pero en letras pequeñas, también se podía leer “nuestro pueblo primero”, arriba de la firma del Movimiento Nacionalista Mexicano.

A pesar del elevado tono de los mensajes, no hubo quejas mayores ni escenas de violencia o confrontación en la movilización. Pero sí hubo reclamos y molestia por parte de los ciclistas que se vieron afectados porque la marcha les arrebató los carriles que el gobierno de la ciudad destina cada domingo para que paseen libremente con sus familias.

Después de dos horas la manifestación llegó al Zócalo capitalino y a pesar de haber vallas que les impedían el paso, lograron entrar a la plancha del lugar que era ocupada por decenas de trabajadores que desmontaban las estructuras metálicas colocadas para los conciertos de la Semana de las Juventudes.

La base de metal desde donde se controló el audio de los Pixies unas horas antes, fue usada como escenario improvisado por los inconformes que entre consignas y propuestas decidieron realizar una nueva movilización el próximo 2 de diciembre, un día después de la toma de posesión de AMLO como presidente de México.

Antes de las 2 de la tarde los manifestantes se dispersaron. La polémica marcha había terminado. Pero no los problemas para Ximena y Mafer, que no sabían cómo regresar a sus autos, sobre todo tomando en cuenta el tráfico en las calles del centro de la ciudad. “¿Acaso en metro?”, se preguntaron.

 

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