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Por Raúl Monforte González 

Casi de manera simultánea, dos instituciones de investigación científica norteamericanas, descubrieron hace aproximadamente un año, un producto muy similar, que ya se empieza a conocer como ventanas inteligentes.

Hace algún tiempo comenté en este espacio algunos de los progresos que se están alcanzando con un material con propiedades fotovoltaicas que aún no ha iniciado su distribución comercial masiva, pero que ha demostrado importantísimos avances en su eficiencia convirtiendo la luz solar en electricidad, que se llama perovskita. A diferencia de las celdas tradicionales de silicio, que deben ser atrapadas entre dos piezas de vidrio o una de vidrio y otra opaca, la perovskita puede teóricamente aplicarse casi sobre cualquier material, rígido o flexible, y generar electricidad con la incidencia de la luz solar.

Investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley experimentaron manipulando la estructura química de un halogenuro inorgánico de perovskita, añadiéndole cesio, plomo, yodo, y bromo, para lograr con eso un material que responde al calor transformándose de transparente a opaco, al mismo tiempo que convierte la luz solar en electricidad. Esta propiedad permitiría desarrollar aplicaciones tales como ventanas de vidrio que automáticamente se tornen entintadas en un día soleado para bloquear la transmisión de calor al interior, y al mismo tiempo producir electricidad. Estas ventanas inteligentes podrían ser usadas en edificios, automóviles, o incluso en pantallas de exhibición de video espectaculares.

Este hallazgo no era lo que en realidad se proponían los investigadores del Laboratorio Berkeley, quienes solamente estaban buscando mejorar la estabilidad de su prototipo, al cual añadieron cesio, y entonces descubrieron que, si aplicaban calor, el material adoptaba la propiedad de volverse opaco, o transparente al volver a enfriarse.

Por otro lado, un equipo de especialistas del Laboratorio Nacional de Energía Renovable (NREL), desarrolló un artefacto demostrativo que convierte la luz solar en electricidad, mientras se transforma de transparente a opaco, creando así las ventanas con tecnología termocromofotovoltaica, que son capaces de restringir al 3% de la luz en la porción visible del espectro solar, que es capaz de atravesar una ventana; y al mismo tiempo permitir hasta un 68% cuando está en estado transparente. Esta tecnología permite contar con una muy buena celda solar cuando el sol brilla en todo su esplendor y una muy buena ventana cuando no. Existen tecnologías termocromáticas para vidrios por ahí, pero nada que convierta esa energía en electricidad.

En eso radica la importancia de la investigación superior, en encontrar aplicaciones prácticas y sostenibles, que puedan además convertirse en productos exitosos mediante un plan estratégico de negocio, que coloque en el mercado un producto que solucione necesidades importantes de las personas en general. La ciencia al servicio de la eficiencia energética y de la lucha para revertir el cambio climático global. Fomentar la inversión en ciencia e investigación, es estratégicamente prioritario para el progreso de nuestro país.

Raúl Asís Monforte González

© Copyright 2019. Raúl Asís Monforte González. Todos los derechos reservados

Mérida, Yucatán a 05 de Enero de 2019.

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